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Técnicas para ser rescilientes después del temblor


Ser rescilientes después del temblor

En México estamos atravesando por lo que se ha descrito como uno de los desastres naturales más devastadores de las últimas décadas. Hasta el momento, los terremotos de septiembre han cobrado la vida de 307 personas: 169 en la Ciudad de México, 73 en Morelos, 45 en Puebla, 13 en el Estado de México, 6 en Guerrero y uno en Oaxaca.

En mayor o menor medida, todos los mexicanos estamos afectados emocionalmente por la devastación, así como por los extraordinarios actos de valentía, fuerza y solidaridad para reconstruir nuestras comunidades. El miedo, la tristeza y el enojo nos pueden paralizar mientras nos unimos a los esfuerzos de rescate e intentamos rehacer nuestras vidas; por ello es importante saber cómo ser rescilientes después del temblor. 

El poder de la resiliencia, definida como la capacidad de reponerse ante una situación adversa, es que puede transformar a personas que están atravesando por una situación traumatizante en solucionadores de problemas e individuos que pueden prosperar en cualquier circunstancia. La resiliencia puede ser nuestro salvavidas en tiempos de mucho estrés y es clave para ayudarnos a reconstruir México.

La resiliencia es un aspecto importante de nuestra mente que frecuentemente pasamos por alto o ignoramos. Las personas más rescilientes se mantienen tranquilas, positivas y con claridad mental cuando les ocurren cambios repentinos, mientras que aquellas menos rescilientes tienden a pensar de manera obsesiva en sus problemas, a sentirse abrumados y a recurrir a mecanismos de adaptación poco saludables, como el tabaco o el alcochol. Es importante entender que la resiliencia es un estado temporal y no una característica de la persona; el optimismo y los mecanismos saludables de adaptación son habilidades que se pueden aprender y fortalecer mediante entrenamiento y práctica. Además, el poder de la resiliencia radica en que cuando se practica colectivamente, le permite a las comunidades estrechar lazos y trabajar en conjunto para avanzar.

Tres técnicas para ser rescilientes después del temblor

  1. Pon tu atención en ti mismo. Es importante enfocar la atención en tu propio cuerpo y tu propia mente. Una técnica que puede ayudar a tranquilizar a un sistema nervioso alterado es la respiración abdominal: inhala profundamente por la nariz y exhala lentamente por la boca mientras relajas el abdomen. Con cada inhalación imagina que llenas tus pulmones de oxígeno y energía; al exhalar imagina que vacías tus pulmones sacando de tu cuerpo toda la tensión, estrés y preocupaciones.
  2. Haz lo mejor que puedas. Es importante comprender que siempre ocurrirán cambios, así que da lo mejor de ti mientras cuidas de ti mismo y abres tu conciencia.
  3. Medita de forma regular. Encuentra un estado de meditación que te funcione. Si el método tradicional de sentarte en silencio a meditar no es lo tuyo, intenta bailar, caminar, nadar o correr. Lo importante es que estés confortable y que te sirva cómo una válvula de escape para el estrés.

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Categorías: Consejos de salud en el trabajo Cultura corporativa y bienestar

 

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