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Vacunas y ausentismo laboral


vacunas y ausentismo laboral

La palabra vacuna, uilizada por Louis Pasteur en 1881, como su nombre sugiere, proviene del latín vacca cuando en 1796 ordeñadoras de vacas en España que estaban en contacto continuo con la viruela bovina (Vaccinia virus), adquirieron una inmunidad inesperada contra la viruela que en ese momento era una enfermedad devastadora entre los humanos. A partir de esta observación, se comenzó a inmunizar a las personas con pus de viruela bovina lo que resultó un éxito, aunque la explicación en ese momento era desconocida.

El sistema inmunológico es capaz de reconocer agentes extraños en nuestro cuerpo e iniciar una respuesta que le llevará cerca de 15 días preparar (inmunidad humoral), pero que genera una “memoria inmunológica”, es decir, la próxima vez que se encuentre con estos agentes, tendrá los anticuerpos listos para neutralizarlos y destruirlos de inmediato, siempre y cuando la sustancia que generó la inmunidad sea la misma que lo hizo por primera vez, como ocurrió con la viruela de bovina en 1796.

Tipos de vacunas

En nuestros tiempos se han desarrollado diferentes tipos de vacunas, que pueden estar hechas con virus, bacterias (vivos o atenuados) o fragmentos que los representan. Entre las más comunes están:

Microorganismos inactivados mediante altas temperaturas o procesos químicos que los han hecho perder su virulencia, pero que son reconocidos por el organismo, generando memoria inmunológica para ser neutralizados y destruidos en una segunda exposición.

Microorganismos atenuados que han sido cultivados bajo condiciones insuficientes para desarrollar características de virulencia.

Toxinas causantes de la enfermedad que producen los microorganismos y que han sido aisladas e inactivadas.

Proteínas recombinantes obtenidas a través de ingeniería genética, incorporando un gen que codifica para una proteína generadora de respuesta inmunológica en un organismo (por ejemplo una planta o una bacteria), cuya maquinaria se encargará de producir esa proteína mediante las instrucciones que le fueron introducidas.

¿Para qué vacunar a tus recursos humanos?

El entorno laboral es un sitio óptimo para llevar a cabo planes y proyectos de detección y prevención de enfermedades, que no siempre tienen una relación directa con la actividad profesional, pero sí una indirecta. El lugar de trabajo es un ambiente idóneo para contagiar y contraer infecciones de muchos tipos; venéreas, respiratorias, gastrointestinales, entre otras.

La vacunación de los trabajadores es la manera más efectiva de prevenir infecciones y por ende, reducir el ausentismo laboral. 

Si buscas motivos para invertir en vacunas para tus recursos humanos, te presento las principales razones para hacerlo:

  • Evita infecciones y con ello combatirás el ausentismo y presentismo laboral.
  • Previene infecciones que afectan a trabajadores particularmente vulnerables, como los que padecen enfermedades cardiacas, diabetes, hipertensión, inmunosupresión, etc.
  • Valora la salud de tus colaboradores y obtendrás a cambio un mayor sentimiento de responsabilidad y compromiso con la empresa.

Nueva llamada a la acción

¿Cómo crear una campaña de vacunación en el trabajo?

Generar un plan de vacunación adecuado es trabajo del personal sanitario y del área de recursos humanos. Para implementarlo, siempre se deben considerar los siguientes aspectos:

  • Establece objetivos del programa y alcances. Determina la efectividad de las vacunas que utilizarás, el plazo de inmunidad generada, si se requiere refuerzo y la proporción de personal a vacunar.
  • Evalúa los riesgos biológicos de cada área. Debes analizar la lista de puestos y factores de riesgo biológico asociados a su actividad o a las condiciones de trabajo, como pueden ser: manipulación de sustancias que impliquen algún riesgo de infección, clima, hacinamiento, etc.
  • Revisa el estado de inmunización. Mediante encuestas puedes conocer la situación de cada empleado y si requiere o no del programa de vacunación.
  • Determina criterios de vacunación. Debes tomar en cuenta el riesgo y la posibilidad de incompatibilidades al administrar vacunas, tendrás que informarte de las contraindicaciones para grupos como mujeres embarazadas, personas alérgicas, en tratamiento, etc. También deberás revisar vía de administración, reacciones y vigilancia pos vacunación.
  • Manejo de vacunas. Asegúrate del buen estado de las vacunas, revisando cautelosamente la caducidad, condiciones de almacenamiento y de transporte.
  • Sistema de registro. Establece un registro individual y colectivo de reacciones adversas.
  • Evaluación de la eficacia del programa.Tendrás que llevar un control de la tasa de vacunación conseguida, índices de ausentismo antes y después del programa de vacunación etc.

En la actualidad las vacunas son mucho más seguras y las contraindicaciones son cada vez menos. La inversión en vacunas siempre será redituable, no sólo por el ahorro en gastos de salud o ausentismo, sino que del mismo modo que cualquier programa de bienestar laboral, generará mayor compromiso y mejor clima laboral, lo que se traducirá en mayor productividad.

Si estás interesado en el bienestar de tu fuerza laboral y la seguridad en el trabajo,  te recomiendo que descargues la guía de seguridad laboral, para mantener protegidos a tus colaboradores. 

 

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Categorías: Innovación en recursos humanos Consejos de salud y bienestar

 

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